3/07/2013

Re-comenzando el año

Hola a todos !!

Llevo unos cuantos días con ganas de actualizar el blog, pero la verdad es que marzo ha empezado pisando fuerte y no he parado quieta ni un minuto. 

2013 y yo no hemos conectado muy bien que se diga. Frío, exámenes, inestabilidad, agobios, dificultad para centrarme en el presente... A veces nos comemos tanto la cabeza con qué vamos a hacer dentro de unas semanas o meses, o con las cosas que no tenemos a día de hoy, que se nos llega a olvidar todo los que tenemos en el presente, y acabamos por no disfrutarlo siquiera. 

Por eso, he decidido que marzo sea el mes de dejar de lamentarme por lo mal que va todo, por lo poco que me gusta trabajar por las tardes, por lo difícil que es compaginar estudios y trabajo, por lo lejos que están mi novio y mi familia, por el frío que hace, por lo difícil que es encontrar un apartamento en París y por todas las diferentes excusas para no ser feliz que se inventa mi cerebro. 

Dicho y hecho. He conseguido, por fin, que me hagan un contrato fijo, con lo que siento que puedo intentar estabilizarme, y toca ponerse como loca a buscar un apartamento (algún día os hablaré sobre esta odisea). Además de esto, muchos planes en la cabeza que ya os iré contando y que van cogiendo forma poco a poco,  en forma de historias, de fotos, de dibujos y de viajes. 

De momento, os dejo con algunas fotos del principio del mes, con sol por París, la París-Niza que salió de aquí al lado hace algunos días, y la Paris Fashion Week que terminó ayer. 










2/25/2013

Cuento para un lunes dominguero


Había una vez dos caminos que viajaban en direcciones diferentes. Uno quería irse lejos, alcanzar el horizonte, dar mil vueltas husmeando los rincones del mundo. En ello estaba cuando conoció a un nuevo amigo, al que le gustaba formar sendas más anchas por las que poder viajar con toda comodidad, pero sin desplazarse mucho de su lugar de origen.

Pese a sus diferencias, estos dos caminos se llevaban bien, e hicieron un largo trecho de viaje juntos.  El camino más ancho ayudaba a sentar un poco la cabeza al estrecho, y el estrecho hacía reír al ancho, y así se fueron haciendo indispensables el uno para el otro.

Llegó, sin embargo, el día en que tuvieron que separarse, porque el camino ancho no quería alejarse más, y el estrecho tenía demasiada curiosidad por seguir avanzando. Ambos se habían acostumbrado ya a la compañía mutua  y la separación no fue fácil. El camino estrecho intentó irse lejos, alcanzar algún lugar trepidante que le hiciese olvidar a su amigo, pero paraba en mil sitios y ninguno acababa de gustarle. Mientras tanto, el camino ancho veía cada vez menos sentido a aquella red tan cómoda que había construido  si su amigo no estaba allí para disfrutarla con él.

Decidieron entonces intentar cruzarse de vez en cuando, aunque esto no se adaptase demasiado bien a los rumbos del uno ni del otro.  A veces se mareaban de tanto girar, buscando desvíos para encontrarse, pero se les pasaba todo cuando volvían a ser uno.  Era entonces cuando dejaba de importar el lugar, el momento, el rumbo que habían creído correcto, y todos los problemas que habían existido antes. Ya no tenían que decidir a donde ir, estaban donde tenían que estar.

2/09/2013

Rajoy está cansado. España también.

Rajoy no quiere que se le moleste. Está ocupado haciendo sus cosas. Viajando, intentando que Merkel le tome en serio, dirigiendo el país... Cosas de presidentes. Deberíamos entenderlo. Si nosotros fuéramos presidentes, igual tampoco nos sobraría el tiempo para ir por la vida dando explicaciones.

Me lo imagino en el salón de la Moncloa, diciéndole a Elvira cosas como :

-Todo el mundo en España hace algo en dinero negro, quién no ha pedido alguna vez que no le cobren el IVA? Nadie monta estos pollos cuando el fontanero le dice que sale más barato para todos si no se hace factura.

o

-Con tanto tejemaneje me están volviendo loco, yo intentando encontrar qué narices hacer con el paísh y ellos preocupándose por esas chorradash. Así no hay quien gobierne.


Y creyéndoselo.Porque cada vez me queda más claro que realmente se cree esas cosas que nos dice. Que cuando tiene la cara de pedir que no le hagan más preguntas, que está cansado, es porque realmente se siente cansado y no sabe qué contestar. Es impresentable como imagen de un país supuestamente serio y desarrollado, sí. Es lo que las brillantes mentes de este país supuestamente serio y desarrollado han elegido en las urnas, también.Yo no es por meterle el dedo en el ojo a nadie, porque tampoco considero que la opción que elegí en las elecciones generales sea especialmente presentable a día de hoy... Pero es que ponerse delante de una urna y echar la papeleta con el nombre del señor Rajoy, esperando que éste estuviera a la altura.... Todo el mundo está escandalizado con la imagen que estamos dando. Bueno, a mi me escandaliza incluso más la imagen que da de los españoles el hecho de que esta sea la opción que hemos votado.


España se hunde. La economía se contrae, las reformas estructurales no llegan, los meses pasan y seguimos con parches, el sistema de poder está tan podrido e interconectado entre sí que nadie mueve un dedo, los datos del paro siguen en caída libre... Y nadie ve ya una salida. No hay incentivos para la creación de empresas ni para el consumo, no hay sectores productivos que parezca que puedan levantar la economía. La prima de riesgo, que parece controlada, sigue en unos niveles que condenan al país a pagar unos niveles de intereses demasiado elevados durante años, años, y más años. Quien puede, se va, y quien se queda ya no espera nada más que condiciones laborales que rozan lo humillante; o lo que es peor, nada.


Yo no me creo que nadie sepa qué hacer. Otros países en crisis están haciendo medidas que permiten la reactivación de la economía pese a los recortes, y da la impresión de que están yendo hacia algún sitio. Los recortes, los sacrificios, tienen sentido en la medida en que se hagan con un objetivo económico razonable. Jugar a cargarse el estado del bienestar para reducir el déficit, si esto solo va a llevar a aumentar el déficit del próximo ejercicio... Lo veo cuestionable.


Lo que sí tengo bastante claro es que nadie tiene intención de hacer nada. Ni el gobierno, que parece tener la intención de seguir dando tumbos y riéndose en nuestra cara, ni una oposición débil, acabada, y que está muy lejos de ser una verdadera alternativa. Es la triste realidad. Por hartos que estemos, por necesidad de cambio que haya en el ambiente, por mucho que baje el PP en las encuestas, no existe una verdadera alternativa de cambio, no existe un modelo económico viable de salida de la crisis en el que poder confiar.


Hasta cuándo vamos a dejar que se rían de nosotros. Hasta cuándo pretendemos ser el hazmerreír de Europa, el país que siempre va a la cola, cuya economía se basa en castillos en el aire. Hasta cuándo pensamos seguir echando balones fuera, buscando culpables lejos de nuestras fronteras como si no tuviésemos parte de culpa. Hasta cuándo.

1/27/2013

Sobre Armstrong y decepciones.

No es fácil escribir sobre esto. No sé cuántas veces más voy a volver a teclear y volver a borrar lo que tengo en la cabeza y no quiere coger forma. Estoy dolida. Hace semanas que lo estoy. Que no sé cómo ponerle palabras. No es la primera vez que me siento decepcionada, pero puede que sea una de las veces en mi vida en las que más decepcionada me siento.

No sé cuántos años tendría la primera vez que leí "Mi vuelta a la vida". No sé cuántas veces lo habré leído, releído, ni cuántos párrafos me sabré aún de memoria. Cuántas veces, sintiendo que no podía más me habré perdido en esas páginas, llenas de frases subrayadas y recuerdos, y he vuelto a encontrar la fuerza. No sé ponerle palabras a la emoción que sentí hace ahora más de 10 años cuando lo pude ver pasando delante de mi como una bala y ganando el prólogo del Tour de 2002 en Luxemburgo. Qué os voy a contar de Alpe d'Huez en 2001. De Luz Ardiden en 2003. De cuando volvió en 2009 y seguía siendo el mismo.

Me siento engañada. Dolida. Estafada. Siento que durante años se me ha hecho creer en algo que no existía. Siento que todas las veces que tomé a Lance como referencia, que todas las veces en las que fue mi modelo para no rendirme, para esforzarme al máximo cada vez que quería lograr algo imposible, porque él lo había hecho, han sido un engaño. Es curioso cómo la vida de una persona en teoría tan lejana a la tuya puede marcarte tanto, cómo puede llegar a significar algo de verdad para ti, pero escribo y borro y escribo y borro y no soy capaz de expresar el tamaño de la decepción que sentí en el momento en el que vi que nada era verdad.

Entiendo las ansias de ganar. El deseo de tenerlo todo. Entiendo la ambición, el querer alcanzar lo que nadie ha logrado antes. No entiendo la necesidad de engañarnos a todos contándonos historias de superación personal, enseñándonos un modo de vida que no existía. Haciéndonos creer en una mentira.

Lance Armstrong me ha enseñado cosas muy bonitas. Me ha enseñado a no rendirme cuando todo se pone negro. Me ha enseñado a que siempre hay que seguir caminando. A que si puedes moverte es que estás vivo. A que vivir no es sobrevivir. He crecido con esas ideas dentro de mi, y hoy sé que la persona que me las enseñó no creía en ellas. Yo sí lo hago, y espero no dejar nunca de hacerlo. Espero, sobre todo, que si algún día transmito todo esto a alguien sea porque sigo creyendo en ello y poniéndolo en práctica. Porque eso significará que el hecho de que tantas personas hayamos creído en ello lo ha hecho verdad.

Tengo claro quién ganó esos siete tours. Quién pedaleó más rápido y llegó el primero. Creo que cualquiera que se haya subido a una bicicleta sabe que por mucha ayuda que tengas un Tour no se gana solo. Pero por desgracia, sé que nunca podré volver a recordar del mismo modo aquellos momentos en los que arrancaba el molinillo y yo me creía que cualquier cosa era posible si peleabas por ella.

No quiero oír hablar de arrepentimientos. No quiero oír hablar de esos dos Tours en los que estaba supuestamente limpio, ni de cómo se da cuenta ahora de lo malo que fue todo lo que hizo. Me parece una falta de respeto el discurso de "fui malo malísimo pero ahora soy bueno y espero que lo entendáis". El daño ya está hecho. La ilusión ya está rota.  Pero siempre nos quedarán motivos para creer.

1/25/2013

Sobre voces oxidadas y cuentos que no escribí.


Dicen que cuando uno quiere dedicarse a escribir, parte fundamental de ello es encontrar su propia voz. No cabe duda de que es necesario encontrar un modo propio de expresarse, un discurso a través del cual canalizar las ideas que se arremolinan en la punta de los dedos y que aún no tienen forma.  No hablan mucho, sin embargo, de lo importante que es cuidar dicha voz. Al igual que los cantantes deben poner empeño especial en no poner en peligro su garganta, la voz de un escritor puede que no necesite bufandas, miel y limón en invierno; pero sí ser mimada de cuando en cuando. Las voces son delicadas, y pueden quedarse atascadas en una página, u oxidarse si no ponemos empeño en sacarlas a pasear de vez en cuando.

Yo no he sido muy cuidadosa últimamente con mi voz. Convencida de que la había encontrado hace tiempo, y de que ahora podría utilizarla cuando me viniese en gana, la dejé dormitando día sí noche también, por eso de que es invierno, hace frío, y le daba pereza salir de entre las sábanas. La dejé durmiendo tanto tiempo que por poco me olvido de que seguía teniéndola.

Siempre he sido de la opinión, o creencia, de que la vida está hecha para ser vivida, pero a la vez, soy de esas que tienen un gran apego a todos aquellos elementos que simbolizan los sucesos que nos han marcado. Palabras, dibujos, fotos, canciones que capturan momentos y que conforman nuestra biografía, que se presentan como prueba de los pasos que ya hemos dado. Como advertencia de los que no deberíamos volver a dar. A lo largo de mi vida, siempre he sentido la necesidad de retratar de alguna manera el camino que voy trazando, como si fuera un mapa que me fuese a ayudar si algún día no sé qué dirección tomar.

Sin embargo, a lo largo de los últimos meses ha habido momentos que probablemente vayan a marcar mi futuro como pocos, y yo no he sabido manejar mi voz para contarlos. He acabado de estudiar. He superado un miedo horrible al futuro que me atosigó durante unos meses. Me he enamoardo. Me he paseado por media Europa. He encontrado un trabajo en una ciudad con la que muchos sueñan y que hoy me da la oportunidad de vivirla. Momentos que sé que me gustará rememorar dentro de un tiempo, y a los que sin embargo no he sido capaz de dar forma.

Cierto es que la inspiración va y viene, y que muchas veces de poco sirve forzarla, pero cierto es también que la inspiración no se va a sentar por ti delante de la pantalla para ponerse a darle a las teclas. Que no va a trabajar por ti la estructura de un párrafo ni a imprimirte una lista de metáforas para que elijas a tu antojo. Escribir, como cualquier otra actividad, requiere constancia, dedicación, y horas dando forma a tus ideas. A veces resulta más fácil, a veces más difícil, pero la capacidad de obtener un resultado no recae en más manos que en las tuyas.

No me gusta la idea de haber dejado que mi voz se oxide. De que parezca que ya no me importa. No me gusta la sensación de no estar guardando todo lo que está pasando en mi vida a día de hoy.  No me gusta y he decidido cambiarlo. Redescubrir mi modo de decir las cosas. Redescubrir las cosas que quiero decir, y decirlas. La vida, afortunadamente, me ha dado muchas veces la oportunidad de reinventarme, y yo creo que he aprendido a hacerlo sin renunciar a la esencia que he ido adquiriendo. Hoy, mi voz me pide que vuelva a darle forma, y la vida me pide que vuelva a contarle historias. Veremos a dónde lleva el camino.